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Erotismo-Ternura

  • Foto del escritor: Psicóloga Andrea Eraso
    Psicóloga Andrea Eraso
  • 28 jul
  • 3 min de lectura

Temas que interpelan en los encuentros sexo/afectivos.  Erotismo, ternura, amor, deseo, pareja, familia.

Ya he trabajado en otros escritos un tema que suele afectar a muchas personas, la división entre la ternura y el erotismo*. En las relaciones sexo afectiva estas dos corrientes necesitan lograr cierto equilibrio, si se desmezclan la relación inevitablemente entra en crisis.

Si se polariza hacia la ternura, sin el condimento erótico tiende a ser una relación de características fraternas, donde lo erótico queda por fuera de la pareja.  Y se polariza hacia lo erótico, con poca ternura, no hay lugar a construir algo más estable y profundo.  Cuando estas dos corrientes afectivas están  equilibradas la pareja tiene posibilidades de crecer saludablemente a lo largo del tiempo.

Una vez vivenciada la etapa de enamoramiento y establecida la relación de amor, la mayoría de las parejas enfrenta el desafío de poder sostener a lo largo del tiempo el gran tesoro del Deseo

El amor y el deseo tienen lógicas diferentes y tironean entre sí. Todos estamos atravesados por ellas y no es que no puedan convivir, pero es una ardua y desafiante tarea por la que suelo recibir consultas constantemente.

El amor genera la ilusión de que vamos a desear y ser deseados por siempre. Pero aunque sea un poco frustrante decirlo el deseo va en otra dirección.

El amor está en relación al cuidado, a las alianzas afectivas y de continuidad, al respeto, la protección, la permanencia. El amor se apoya en la confianza, la fe, la entrega, el dar. Pero el cuidado erotiza poco (ya que está más relacionado a lo maternal).

El deseo tironea desde otro lado, la sorpresa, lo no previsible, lo enigmático, la curiosidad, la no protección, la fantasía transgresora, es discontinuo,  innovador, irrumpe lejos de lo políticamente correcto, lo oculto, intimo, disruptivo y egoísta.

Generalmente hay que hacer un gran trabajo y dedicar tiempo físico y psíquico para que convivan estas dos corrientes en una relación.

Parejas y la MAPATERNIDAD

Cuando una pareja decide maternar/paternar el desafío es aún mayor. Un hijo reorganiza la intimidad y la trastoca. Pueden funcionar excelentemente como un equipo y en postas con los cuidados de los niños y las tareas que conllevan llevar una familia adelante.

Pero el modo de ejercer la parentaliadad a expensas del erotismo va a determinar la compatibilidad entre la familia y la pareja. Es importante no idealizar el modelo de familia en detrimento de lo erótico. Suele quedar poco resto para el vínculo y hay que trabajar y dedicar energía para sostener o reflotar lo erótico.

La familia también es un espacio, al igual que la pareja. Se necesita de un afuera, de otros, de redes, de ayuda para poder encontrar los tiempos. Para evitar la fusión, el pegoteo, el ahogo, el hastío. Es muy doloroso sentirse mal en familia, quererse ir, o no llegar a casa. Y allí surge la culpa.

Un espacio terapéutico ayuda a desdramatizar el momento, nombrar el sufrimiento y las crisis, no juzgarlo. Trabajar en la aceptación de las transformaciones de la vida. Repensar los roles que estamos actuando y en función de qué ideales. Construir una nueva versión de la convivencia entre la familia y pareja, “convivientes” o “no convivientes”. Esta última es una modalidad vincular que nos estamos permitiendo como sociedad, en pos de lo único y más importante: Que predominen los cuidados, los afectos, el amor.


(*Erotismo, sexualidad en un amplio sentido, no limitado a un encuentro intimo genital.)

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Lic. Andrea Eraso.

MP: 81008

 
 
 

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