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Psicología de la Sexualidad.

  • Foto del escritor: Psicóloga Andrea Eraso
    Psicóloga Andrea Eraso
  • 6 ago 2020
  • 3 Min. de lectura

Algunas puntuaciones sobre diversas expresiones de la sexualidad.

El aislamiento obligatorio puede agudizar algunas dificultades de la sexualidad, estas suelen llamarse "Disfunciones sexuales" o "Insatisfacción sexual", y tienen diversas expresiones. Podemos citar alguna de ellas, como por ejemplo: impotencia, vaginismo, frigidez , dificultades para lograr orgasmo, falta de deseo, eyaculación precoz, exceso o compulsión a la masturbación y/ o pornografía, complejos por estereotipos de formatos o tamaños de los genitales, supuestamente inadecuados para disfrutar; o asociar erróneamente la menopausia y el cambio hormonal con una caída inevitable del deseo, etc.


Recibo consultas sobre todos estos temas con gran carga de angustia y preocupación, cargadas de conceptos escasos, errados y llenos de prejuicios sociales. Generalmente, en búsqueda de soluciones rápidas, mágicas, y que puedo asegurar son falaces. Existe el concepto o la ilusión de mecanizar la sexualidad y considerarla un acto que tiene que tener "éxito" y "buen rendimiento".


Es importante plantear algunos conceptos básicos a considerar: La sexualidad es amplia, va más allá de lo específicamente genital y el único límite es no dañar a otros ni a sí mismo. El cuerpo es una construcción erógena y es importante conocerse. Esto puede darse, o no, a lo largo de la historia sexo afectiva de nuestras vidas. Y el punto a resolver allí sería la represión inadecuada de la sexualidad.


La sexualidad nos acompaña toda la vida, de principio a fin, va cambiando de formato pero puede perdurar en relación al disfrute e intensidad, para lograrlo hay que saber y atreverse a seguir construyendo y transformando. En la sexualidad surgen síntomas que dan cuenta de la degradación de la vida erótica y la impotencia psíquica para disfrutar de la misma.


Existen diversas expresiones. Hay personas que intencionalmente o no, separan el amor del erotismo. Durante un tiempo pueden disfrutar y sienten un gran logro sobre este punto. Pero generalmente este mecanismo disociativo no se sostiene con éxito a largo plazo. Suelen surgir conflictos, vacíos afectivos, e incluso fracasos en los vínculos.


Se torna evidente en los hombres cuando se logra la satisfacción sexual con mujeres con las que se tiene poca estima, o desprecio. En cambio con la mujer a la que se tienen respeto no logran la satisfacción sexual. En estos casos el amor está centrado en la madre y no en la mujer. En las mujeres suele ponerse en evidencia cuando se sienten muy atraídas por hombres que las maltratan y hacen sufrir. En cambio suelen sentir amor fraterno filial (no erótico) con los hombres que podrían brindarle amor y buenos tratos.


Estas disociaciones de la corriente tierna y erótica deberían darse fusionadas para lograr mayor equilibrio y bienestar en la pareja. Son la consecuencia de traumas, fijaciones y lugares erróneos que se dieron con los objetos de amor en la niñez.


La vida sexual inexorablemente representa nuestra vida psíquica. Está cargada de huellas y vivencias del pasado que transferimos a lo amoroso e inevitablemente a lo sexual.

Considero que hablar de impotencia sexual, en cualquiera de sus expresiones, es un término reduccionista. El término específico es IMPOTENCIA PSÍQUICA.


Para lograr una vida sexual saludable y satisfactoria es fundamental pensar la sexualidad como el conjunto de vivencias, huellas afectivas y vinculares. Es necesario tener cierta elaboración de la propia historia de vida afectiva. Pero hay circunstancias que quedan coagulada, cristalizadas como traumas, molestando y generando obstáculos que suelen expresarse en la sexualidad (masturbación compulsiva, frigidez, vaginismo, eyaculación precoz, impotencia) presentándose en forma de síntoma en el momento justo donde es importante disfrutar.


El inconsciente puede tender una mala jugada, boicotea los encuentros, los limita y hasta llega a anularlos. La palabra y pensar en ese nudo afectivo, encontrar sus puntas y sus tramas, es el único camino viable. No hay atajos ni soluciones mágicas.


Siempre son posibles cambios y mejoras. Conocer y entender la propia historia y a sí mismo da madurez. Este es el medio para crecer en el encuentro con los otros, enriquecer y liberar el deseo para lograr disfrutar de la sexualidad.


Un tratamiento psicoterapéutico especializado en sexualidad puede ser de gran ayuda para lograr este proceso de cambios, mejoras y madurez sexual afectiva y psicológica.


Lic. Andrea Eraso

MP. 81008

 
 
 

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